sábado, 23 de agosto de 2008

Frente a los castos amores de Marte y Venus en el III estilo pompeyano, durante el período de duración del IV estilo, surge un nuevo tipo de representación más carnal y más acorde con la imagen de Venus como diosa del Amor, que se convierte en una de las imágenes más populares de la iconografía pictórica pompeyana.
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Siempre aparece Venus semidesnuda recostada sobre Marte, habitualmente desnudo o símplemente cubierto por una clámide, acompañados por varios erotes que juegan con las armas de Marte. De esta forma, además de celebrar el matrimonio sagrado de ambas divinidades conmemoran la victoria del Amor sobre la Guerra.
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Esta representación suele aparecer en las estancias más destacadas de las viviendas y, normalmente, en aquellas abiertas a jardines, como el tablinum, el triclinium o una exedra u oecus. Sea como sea dichas divinidades aparecen humanizadas y recuerdan a las célebres escenas eróticas de la pintura romana, aunque en ellas prime el recato sobre el aspecto carnal. En su acercamiento al mundo de los humanos Venus suele representarse con joyas propias del siglo I d. de C., siendo una importante fuente de conocimiento del modo de uso de las mismas, como el collar tipo loop-in-loop que porta la Venus de la imagen, cruzado en el pecho y muy popular en el mundo romano.
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El ejemplo de arriba procede del tablinum de la Casa de Marte y Venus y actualmente se alberga en el Museo Archeologico di Napoli, y es un buen ejemplo para ilustrar este cambio en la iconografía de la escena, y que muestra una característica común en algunos de los artistas que trabajaron en el área vesubiana, la mirada de extrañamiento que poseen algunas de sus figuras, que muestran unos ojos desorbitados y una mirada ajena a lo que ocurre a su alrededor.

1 comentario:

lavueltaaldia dijo...

es increible...todavia me acuerdo de muchas cosas de la iconografia....pero tus textos me ayudan a recordar.