Un clásico elemento decorativo romano son las guirnaldas con distintos elementos entretejidos entre frutas, cintas y flores. Aunque procedente de Alejandría donde poseía un origen religioso, vinculado al culto dionisíaco, en Roma suele aparecer vinculada al mundo teatral siendo frecuente la aparición de instrumentos musicales y máscaras entrelazadas entre los motivos vegetales o pendiendo de la propia guirnalda, tal y como muestran los numerosos ejemplos conservados..
Íntimamente ligado al mundo sacro y funerario, en su forma de ofrenda, su presencia en el contexto doméstico es común y suele asociarse con ambientes ligados al mundo dionisíaco como son tricliniums y peristilos. De hecho se conservan ejemplos del II estilo pompeyano tanto en la misma Pompeya como en Roma, Solunto o Boscoreale con magníficas representaciones de guirnaldas muy veristas.
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Sin embargo, también pueden funcionar como un símbolo de la cultura teatral del comitente y no es de extrañar que aparezcan dichas guirnaldas con máscaras entretejidas en otros contextos domésticos. Dichas máscaras suelen representar a personajes de la Comedia Nueva creada por Menandro y hablan de la rica cultura helenística de los habitantes de la casa. Un claro ejemplo de ello es el mosaico expuesto arriba procedente de las fauces de la Casa del Fauno en Pompeya, que daba la bienvenida al visitante y le iniciaba en la contemplación de una magnífica colección de mosaicos helenísticos repartidos por las estancias más importantes de la vivienda.
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Este mosaico, como el resto descubierto en la vivienda, es puramente helenístico y fue creado en el siglo II a. de C. y habla de un refinamiento y una cultura muy superior a la esperada en una simple ciudad de provincias como era Pompeya.