sábado, 27 de septiembre de 2008

Una de las cosas más fascinantes de los tiempos pasados es su huella, especialmente cuando se trata del tiempo congelado; un momento de la vida cortado bruscamente que nos permite conocer detalles fascinantes del pasado. Quizá esto sea especialmente palpable en las ciudades del área vesubiana, por su indiscutible importancia histórica, sin embargo no hace falta retrotraerse al siglo I para recuperar esta visión de tiempos pretéritos, existen numerosos lugares que tuvieron que ser abandonados por unos motivos u otros y que son un magnífico ejemplo de ello, como Belchite, pueblo destruido durante la Guerra Civil Española, o Ainielle en el que se ambienta el magnífico libro "La lluvia amarilla" de Julio Llamazares.
.
Sin embargo para mí el mundo romano tiene una importancia singular y los hallazgos pertenecientes a ese momento quizás son los que más me impresionan. Indudablemente las obras artísticas de gran calidad llaman poderosamente la atención, aunque las huellas palpables de la vida animal o vegetal son mucho más escasas y aportan una información mucho más valiosa en cuanto a las verdaderas formas de vida del pasado. Como he dicho en otras ocasiones, en el área vesubiana existen numerosos ejemplos de seres vivos que murieron durante la erupción volcánica y que nos hablan de la íntima relación entre el hombre romano y el entorno que le rodeaba. Pero no sólo el Golfo de Nápoles aporta una valiosa información al respecto, la sequedad del clima egipcio ha propiciado la conservación de importantes hallazgos, como el gato cubierto de garrapatas descubierto en Myos Hormos, o la humedad del suelo de turba inglés que ha permitido la conservación de importante material orgánico, en especial de tipo vegetal.
.
A pesar de la presencia de hallazgos importantes por todo el Imperio Romano, éstos acostumbran a aparecer descontextualizados y aislados aportando una visión muy parcial de la vida en esos momentos. Sin embargo en las ciudades del área vesubiana la destrucción se produjo en un mismo momento, deteniendo el tiempo en el día 24 de agosto del año 79 de nuestra era, a pesar de que recientes descubrimientos hacen pensar que esta fecha no es correcta y que fuese unas semanas más tarde. Esta duda razonable ha surgido por los especímenes vegetales descubiertos en algunos puntos de la zona y que hablan del inicio del otoño, como es el caso de las granadas inmaduras almacenadas en la Villa de Lucius Crassius Tertius en Oplontis.
.
Fuese cual fuese la fecha de destrucción no importa tanto como los restos que se han conservado gracias a ella. Quizá los más sorprendentes sean los pertenecientes a insectos, tanto por su fragilidad como por su pequeño tamaño. Su descubrimiento es reciente puesto que las técnicas de excavación han ido mejorando a lo largo de los años y nos hablan de importantes depósitos de material orgánico perdidos para siempre durante los primeros siglos de excavaciones. A pesar de ello no todo está perdido y todavía se pueden estudiar numerosos especímenes que probablemente se irán incrementando durante futuras excavaciones. El lugar donde mayor variedad de especies ha aparecido es el depósito de heno carbonizado de la misma Villa de Lucius Crassius Tertius citada arriba, en el que se han llegado a localizar incluso pulgones y larvas microscópicas de algunos insectos, aunque más singulares son los hallazgos de judías atacadas por escarabajos en el jardín de la Casa del Barco de Europa o la mosca, arriba expuesta, descubierta entre los macizos vegetales del jardín de la Casa de los Castos Amantes, ambas en Pompeya.
.
Aunque estos hallazgos distan mucho de la espectacularidad, creo que es indudable que son mucho más cercanos a nosotros y nos acercan al hombre romano ¿o no podemos imaginarnos a una domina espantándose una mosca mientras limpiaba judías en su jardín?

3 comentarios:

elvira dijo...

es impresionante el poder de las pequeñas cosas.
ya me han contado tus nuevos proyectos, me alegro un montón, tenemos que hablar y me cuentas más despacio.

El llano Galvín dijo...

Perdona por no haber dado señales de vida, pero estoy superliado y no he querido contar nada hasta que todo fuese un poco más sólido. Un día te cuento tranquilamente, a ver que te parece. Un beso!!!

elvira dijo...

me parece perfecto, cuando te puedas tomar tiempo, besos.
pero continúa descubriendome música, pelis, exposiciones ............